La forma en que damos sentido a nuestras vidas, es obviamente lingüística. Basta preguntarle a alguien “¿Quién eres?”, para reconocer que lo que obtenemos de vuelta es un relato, una historia en la que “relatamos” quiénes somos. Nuestra identidad está directamente asociada a nuestra capacidad de generar sentido a través de nuestros relatos. Al modificar el relato de quiénes somos, modificamos nuestra identidad.Somos el relato que nosotros y los demás contamos de nosotros mismos. Reiteramos, al modificar ese relato, modificamos lo que somos.
La ontología del lenguaje nos permite hacernos plenamente responsables de nuestras vidas. Nos permite elegir las acciones que nos llevarán a convertirnos en aquel ser que hayamos escogido.
Entradas relacionadas:



